Agradecer

No sé por qué siempre tendemos a pegarnos en las cosas negativas más que en las positivas, casi peleando con nuestro propio cerebro que, por supervivencia, tiende a bloquear los malos momentos. Supervivencia, supervivencia, querer siempre seguir adelante y reconstruyéndonos de manera constante a fin de adaptarno a lo que se viene: esa incertidumbre que no es otra cosa que la vida misma. Y, en el fondo, esa inestabilidad tiene mucho de interesante. 

Pararse en un momento y mirar hacia atrás, es, en el fondo, un acto de valentía. No sé si hablar de madurez, porque no sé si pueda asumir que sería un proceso que se logre alguna vez en la vida: tener todo "resuelto" es una utopía que es tan lejana que me parece, de momento, inalcanzable. De momento. Pero sí es siempre posible darse cuenta que muchas de nuestras experiencias son las que nos han hecho lo que somos hoy (para bien o para mal). Pero, siguiendo la lógica del primer párrafo, quiero pensar en que ha sido para bien. 

Prefiriendo siempre mantener en el anonimato pseudo conocido de mi destinatario ideal (en el fondo, las posibilidades de que llegue a su vista son bastante escasas), creo que es necesario detenerse a dar el realce que esa figura significa para mí. Figura fuerte -aunque pareciera escudarse en una inferioridad inexistente-, de ideales férreos e inamovibles -contra los cuales peleo constantemente, los cuales dan sustento a mi revolución personal-, de calidez a veces opaca, pero que, en el fondo, siempre lucha por lo que cree justo. La justicia, a veces, también es cuestionable y la consecución de mis sueños puede que no se condigan con lo que tú has pensado como tal. Está bien, está bien, ser diferentes es lo que sustenta un mundo diverso y entretenido, rico en experiencias de las cuales nos vamos construyendo.

Pese a que hay cosas que hasta el día de hoy me siguen doliendo y probablemente sea una lucha que nunca vaya a tener los frutos que busco (al final me quedo en silencio, solamente negando con la cabeza y burlándome en silencio, porque sí, en el fondo me burlo de algunos de tus pensamientos tan fuera de realidad), es parte de una necesidad el reconocer que tu figura me ha marcado, me ha hecho crecer (a veces de una manera que hubiese preferido distinta, pero que tampoco podría comprobar ya que la historia no se puede cambiar una vez que ya fue vivida). Sí, porque gracias a esa forma sonriente de infancia es que guardo tantos buenos recuerdos que hasta el día de hoy me llevan a actuar de una u otra forma. Y lo digo desde las cosas que considero positivas.

Quizás la forma indolente, dura y hasta "rocosa" de a veces es lo que más me duele: sentir que no hay mucho que se pueda pulir, que no hay un "más allá" y que esa fortaleza inexpugnable me estresa tanto como la que yo mismo a veces construyo frente a eventos y personas (sí, hacia ti también, y también te estresa porque, en el fondo, es la misma herramienta). Quizás aprender que no te voy a cambiar y que una forma de sanar es intentar verte sonreír -me gusta cuando te sorprendes por algo o cuando algo que yo haya hecho te haya generado alegría-. Bajar algunas expectativas, intentar beber una copa de vino y hablar un par de estupideces. 

Darte las gracias por lo bueno y dejar de lado lo malo: crecer. Sí, crecer, que me veas que soy capaz de hacer muchas cosas -quizás más que lo que tú mismo pudiste imaginar- y que podrás compartir esa alegría, quizás hasta siendo un poco más feliz tú. Porque, para seguir adelante, me alimentaré de tantas risas, de tantos juegos, de un par de caminatas, de muchos paisajes. Sobre ese escenario, he construido y seguiré construyendo muchas historias.

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