Esperar... sin esperar demasiado.
No sé bien por qué llegué aquí. O sea, lo obvio, sí: seguí una dirección electrónica que reencontré en una de las tantas redes sociales en las cuales, casi por inercia, nos hemos ido creando cuentas. Casi ni me acordaba de que, en algunas ocasiones, me gusta escaparme a un espacio seguro en el cual escribir. "Espacio seguro", concepto que quizás puede haber adquirido popularidad por su uso contante por parte del personaje de Jean Milburn en Sex Education. Espacio seguro que lo lea todo aquel que quiera y si es que le sirve de algo, bien, si no, gracias.
Y me encuentro aquí, inserto en una pandemia inacabable y el miedo constante de una posible guerra en el otro lado del mundo que, en el fondo, también significa un posible escenario poco amistoso (sobre todo para alguien ansioso). ¿Tan difícil es pedir un poco de "estabilidad"? Y no hablo de normalidad, porque hay cosas que sí es bueno cambiar, pues no para todos la normalidad ha sido algo agradable. Un poco de estabilidad, tener certezas de que sucederán (o no sucederán) los escenarios más temibles que pueden acontecer en tu cabeza. La ansiedad es buena, es necesaria: es el instinto de supervivencia ayudándote a sobrevivir, pero a veces se le pasa un poco la mano y ahí uno queda peor, bloqueado, casi inerte a la espera de algún golpe que, definitivamente, detenga todo.
No, no quiero detener todo. Quiero que se mueva, que avance. Ya hace algún tiempo que el mundo pareciera estancado. ¿Y el futuro? Una posibilidad incierta, inexistente. Repetir lo mismo una y otra vez en un bucle inacabable, como si el fallo de la matrix no fuese un fallo sino una actualización destinada a que nunca más salgamos de ese estado latente de "control". ¿Y si apreto ctrl+alt+supr como antiguamente? Y si reinicio el sistema. Y si cierro la pantalla, guardo el celular, rompo la tele, dejo de escuchar música o pongo la pastillita bajo la lengua para que el efecto sea inmediato y silenciador. ¿Si salto... hacia dónde? Y si dejara de hacerme preguntas que en realidad no van a llegar a ningún lado.
Siento que hay tanto, tanta información que no puedo procesar. I'm a creep, I'm a weirdoo. ¿Cuál es mi verdadero espacio seguro? ¿Acaso existe? ¿Lo fabrico? Sí, claro que lo fabrico. A veces siento que solo quiero encapsularme otra vez, como más de alguna vez lo hice sin siquiera tener conciencia de ello. Que pase el tiempo, que los problemas se solucionen, que todo fluya, que todo se estabilice, que todo vaya a estar bien. ¿Cómo voy a saberlo? Lo único que queda es vivir y esperar... sin esperar demasiado.
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