Duele.
Hace días que ando con una angustia atada en la garganta y no sé cómo hacerla salir. En realidad... quizás sí sepa cómo hacerla salir, pero me da un poco de miedo que el torrente salga con tanta violencia que acabe en el descontrol. De hecho, ayer, en un momento en que venía caminando, miré hacia el cerro y estuve a punto de caer. Me dolía el pecho, me dolía el futuro y el pasado, pero por sobre todo, esa sensación de presente angustioso en que sientes que no alcanzas para nada: no alcanza el tiempo para vivir. Me atormenta el futuro que sueño y su lucha constante con el presente que no me acomoda del todo, del cual sé que quiero huir y que en estos momentos no puedo. Me duele ver caras indolentes a diario. Me duele sentirme completamente inútil en medio de miradas displicentes. Me duele pensar que pueda ser la única opción. Me duele despertarme cansado y dormirme sin aliento. Me duele la idea de reencontrarme con un pasado en una versión distinta, quizás esperando reencontrarlo, ...