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Las arenas del tiempo

 Corren y corroen las venas. Corroen el alma, el metal, las estructuras óseas que, según dicen, debiesen sujetar el cuerpo. Sujeción del sistema nervioso convertido en un simple entremado de vísceras confusas e inertes que reptan en un infinito incierto, incierto como la vida, incierto como el espacio, incierto como el tiempo. Corren y corroen las arenas del viento, el tiempo se cuela en las rendijas de una casa antigua que se desmorona en mitad de la ciudad a la espera de sucumbir frente al concreto inconciso que destruye toda ilusión de belleza, de perpsectiva, de horizonte armónico.  Solo huelo veneno, lo aspiro, lo respiro, lo abrazo. Cobijo el veneno en mi corazón, lo diluyo por mi ser. ¿Qué es el tiempo sino una invención maquiavélica y despiada de ese tic tac inerte e inservible que aparece como un vigía sin piedad? ¿Qué es el tiempo sino una excusa para sostener una máquina que destruye la vida, que pretende regularla, darle razones, darle existencia a lo inexistente d...

Salir corriendo

 A veces me dan ganas de salir corriendo sin ningún motivo, sin ningún fundamento. Me siento de frente al mundo sin saber ni lo que pasa, ni lo que pienso ni lo que sucede en mi cerebro. ¿Querer que todo sea distinto es acaso parte de la normalidad anormalizada? Me inunda el miedo. Me inundan las ansias de que todo sea distinto, sí, quizás a mi modo, asumiendo que mi moral es precisa e incorrompible. ¿Cómo saberlo? Si día a día hasta yo mismo me tiento y me caigo en mis propias palabras. Me congelo. Me tiritan los brazos, me tiritan las piernas y más de alguna maldición emerge siniestra de mis labios que se limpian, que se cuidan de decir alguna invocación negativa, pero no puedo. No puedo simplemente caminar sin decir nada, sin soñar, sin sentir. Giving a little damn  puede ser un poco terapéutico a veces, escribir tonteras locas, quizás, también. Escribo sin saber el futuro, quizás atrayéndolo de un hilo rojo, verde, amarillo o celeste. ¿Qué importa? Si lo que menos tiene es...

Esperar... sin esperar demasiado.

No sé bien por qué llegué aquí. O sea, lo obvio, sí: seguí una dirección electrónica que reencontré en una de las tantas redes sociales en las cuales, casi por inercia, nos hemos ido creando cuentas. Casi ni me acordaba de que, en algunas ocasiones, me gusta escaparme a un espacio seguro en el cual escribir. "Espacio seguro", concepto que quizás puede haber adquirido popularidad por su uso contante por parte del personaje de Jean Milburn en Sex Education. Espacio seguro que lo lea todo aquel que quiera y si es que le sirve de algo, bien, si no, gracias. Y me encuentro aquí, inserto en una pandemia inacabable y el miedo constante de una posible guerra en el otro lado del mundo que, en el fondo, también significa un posible escenario poco amistoso (sobre todo para alguien ansioso). ¿Tan difícil es pedir un poco de "estabilidad"? Y no hablo de normalidad, porque hay cosas que sí es bueno cambiar, pues no para todos la normalidad ha sido algo agradable. Un poco de est...

Re-cordar

Hace más de diez años tuve un curso de etimologías grecolatinas como parte de mi formación universitaria, contenido que me hubiese gustado haber podido aprovechar más. Dentro de las muchas cosas que aprendí, hay algunas algunas palabras que siempre vuelven a mí desde su significado más profundo y original. En este caso, la palabra "recordar": volver a pasar por el corazón. Recordar tiene una significación afectiva por sobre "acordar", que vendría a aparecer más bien de improviso y sin mayores vinculaciones. Es por ello que la vida está llena de recuerdos y lo que no queremos, tiende a olvidarse (aunque, en algunos casos, no). Las cosas cambian y el estado presente es consecuencia inevitable de muchas acciones y situaciones del pasado. También sé que dicen que no es tan bueno vivir del pasado: primero, porque no somos museos y, segundo, porque a la larga nos llenamos de una nostalgia que a veces se torna innecesaria. Pero, a veces, también esa nostalgia nos llena de ...

Silencios nocturnos (entre palabras, sueños, ricas incertidumbres y deseos)

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Y, otra vez, me hallo aquí sentado frente al pc, tras casi dos horas de arduo trabajo nocturno para poder tener todas las cosas "al día" (caigo en cuenta de que resulta casi irónica esa expresión cuando tengo que terminarlas, precisamente, por la noche). Estos no sé cuántos días de pandemia y la suspensión de tantas actividades presenciales nos ha obligado a este confinamiento que hemos asumido de manera bastante estricta desde un principio, aunque ahora ya empecemos a tomarnos ciertas licencias cuando la situación pareciera pintar peor. Creo que es normal cuestionarse todo: odiar al mundo, volver a amarlo, querer salir corriendo sin mascarilla por la calle... retomar un poco de esa vida que antes considerábamos cotidiana y que ahora se ve absolutamente mermada en torno a esta situación que a nadie deja sin ninguna consecuencia.  Compatibilizar la dinámica familiar con las actividades laborales ha sido un completo desafío. Claro, la parte linda de todo esto es que, efectivame...

Hundirme (a veces)

Hundirme y desaparecer simplemente en el silencio de la inercia. Hundirme y levantar las manos en el agua silente en el cielo flotante en el aire inexistente,  tratar de salir a flote en medio de una contingencia incomprensible. ¿Qué es comprender? ¿Qué es vivir? ¿Qué es ser? Oscuridad y silencio, frío y calor, la nieve se desvanece en las manos, el sudor se evapora sobre el pecho, la sal se confunde entre los dedos.  Me canso, no respiro, me agoto, me duermo, a veces quiero. A veces, no.

Dioses y religiones

Constantemente estoy revisando información que se publica en las redes sociales como, quizás, gran parte de las personas. Hay quienes cuestionan y critican de manera efusiva este uso excesivo que hacemos de estas plataformas y, muy probablemente, esto tenga relación con el tiempo que les dedicamos (a veces, demasiado). Sin embargo, se han transformado en un medio de comunicación más al igual que lo fue el diario, la radio y la televisión en su momento, solo que ahora tenemos la opción de elegir informaciones más acotadas a nuestros propios intereses. Viva la "post modernidad" o lo que sea que estemos viviendo en ese momento. En esas lecturas, llegué a una noticia que llamó mi atención no por la información mismo (no ahondaré en ello, porque da para otro debate que no es el que me interesa, por ahora), sino por la argumentación utilizada. Al grano: personas que, hasta el día de hoy, sostienen sus argumentos éticos y morales en torno a los conceptos abordados en la Biblia. Sí, ...